Federico Aguar nos ayuda a asomarnos a las obras maestras del arte desde una perspectiva intimista.

CAMILLE CLAUDEL

Camille Claudel (1864 - 1943). Reclusión en el manicomio desde 1913 a 1943
 


1864. Nace Camille Claudel.
1884. Alumna, modelo y amante de Auguste Rodin.
1893. Trabaja en la primera versión de L´âge mûr (La edad madura).
1896. Finalización de la primera versión de L´âge mûr (La edad madura)
Entre 1884 y 1910, expone en: Salón de los Artistas Franceses, Salón de la Sociedad Nacional de Bellas Artes, Exposición Universal de 1900, Galeria Eugène Blot, Salón de las Mujeres Artistas Modernas.
1898. Rompe con Auguste Rodin.
1913. Recluida en el manicomio de Ville-Evrard.
1914. Trasladada al manicomio público de Montdevergues (Vaucluse).
1943. Fallece en Montdevergues.


Fotografías de la escultura L´âge mûr (La edad madura), tomadas por el autor del artículo,  en el Museo d´Orsay de Paris:

 

 


 

 Detalles. L'âge Mùr (La Edad Madura). 1893

  La obra, permite otras interpretaciones, como: la muerte llevándose al hombre maduro, resignado, entregado, sin voluntad para resistirse; mientras la mujer arrodillada e implorante se resiste, dolorida a la pérdida de su amor.
  La identificación de los personajes con Rose Beuret (amante de Rodin), Rodin y Camille Claudel (mujer que implora), y el interpretar la obra como el abandono de Camille Claudel llevado a cabo por Rodin para irse con Rose Beuret, es muy posterior a su creación, y se debe, al hermano de Camille, Paul Claudel, en 1951, con motivo de la exposición retrospectiva de Camille Claudel que se hizo en esa fecha en el Museo Rodin de Paris.

Frases sobre la pérdida:
 

• Todo conspira contra la perduración sin descanso de la llama imposible (Vicente Aleixandre).

• El agua apaga el fuego y al ardor los años.
  Amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño.
  Y cada vez peor y cada vez más rotos y cada vez más tú y cada vez más yo sin rastro de nosotros
                                                                                                            (Joaquín Sabina)

• El amor es un pájaro rebelde que nadie puede amaestrar.
  Se le llama en vano. De nada sirven amenazas o ruegos.
  El amor es hijo de los bohemios jamás conoció ninguna ley.
  El pájaro que creíste sorprender batió sus alas y echó a volar.
  No lo esperas más, y aparece. Crees esquivarlo, y te atrapa.
                   (Opera. Carmen de Bizet. Libreto de Ludovic Halévy y Henri Meilhac (basado en la novela “Carmen” de Prosper Mérimé).

• ¿Quién nos advertirá de los peligros que acechan al amor, a la sabiduría y al odio a la esclavitud?
                                                                               (Irvin D. Yalom. El día que Nietzsche lloró).

• La autonomía no consiste en negar la dependencia, sino en nutrirse de ella (Edgar Morin).


• Voluntad: prisión de los deseos, tumba del placer, obediencia a la ley.(A. García Calvo)

• Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
  Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
  y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.
  "El viento de la noche gira en el cielo y canta”.

  Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
  Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
  En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
  La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
  Ella me quiso, a veces yo también la quería.
  ¡Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos!

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

¡Qué importa que mi amor no pudiera guardarla!.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta.
A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Yo no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba al viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
 y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
(Poema 20 Pablo Neruda (1904-1973)).


• Se pierde algo y la perdida, es el aliciente para una búsqueda que de otra manera no habría sucedido.

• Hay que aprender de la experiencia sin convertirse en su víctima.