Francesc Puchades nos ofrece cuidadas críticas de películas de temática médica que seguro entusiasman a los amantes del buen cine.

BIG FISH

Título Original:  Big Fish
País y año: EEUU, 2003
Director: Tim burton
Reparto: Ewan McGregor, Albert Finney, Jessica Lange, Alison Lohman, Billy Crudup, Steve Buscemi, Danny DeVito, Helena Bonham Carter, Matthew McGrory
Guión: John August, Daniel Wallace (novela)
Fotografía: Philippe Rousselot
Música:  Dany Elfman
 

 

Timothy "Tim" William Burton es un director, productor, escritor y diseñador estadounidense. Nació en California y desde su primer corto con tan solo 13 años (The island of Dr. Agor), sus películas se caracterizan por mundos imaginarios, en los que habitan seres peculiares e inadaptados, que viven historias extravagantes no desprovistas de cierto toque de humor negro.

En 2002, cuando le propusieron la realización de la película Big Fish, Tim Burton era ya un reputado cineasta, que había cosechado éxitos de taquilla y de crítica (Beetleljuice, Eduardo Manostijeras, Sleepy Hollow), que le conferían un estilo peculiar en cuanto a la puesta en escena, la evolución de los personajes y sus mundos góticos y extraños. Sin embargo, en su última película hasta este momento, El planeta de los simios, la buena recaudación no se acompañó de la crítica especializada ni de sus fanáticos seguidores, que la veían muy comercial y alejada de su estilo.

Así pues en 1999, Columbia pictures compra los derecho de una novela de Daniel Wallace, y se embarca en el proyecto de una película que inicialmente iba a ser dirigida por Steven Spielberg. Los problemas de adaptación de la novela al cine, llevaron a la renuncia de Spielberg, y el encargo llega a Tim Burton, que ve en la película un silogismo con su vida real. Burton, acababa de perder a su padre, y desde sus inicios se había sentido incomprendido por el mismo, al igual que  Edward Bloom (Ewan McGregor, Albert Finney, el protagonisa de Big Fish, que mantiene una relación de incomprensión con su hijo.

Big fish es un reflejo de una sociedad, cuyos avances en medicina la han hecho progresar de una manera asombrosa desde el punto de vista tecnológico, pero que, a pesar de ello, no evita la llegada de lo inevitable.  El hilo conductor de la película es la historia de la reconciliación de un hijo con su padre que se encuentra en su lecho de muerte, lo que le lleva a descubrir la verdadera historia de su vida. Al igual que ocurre en Corteo, un suceso inicial, la muerte, desencadena un desfile lleno de alegría, una procesión festiva producto de la imaginación de un payaso (en nuestro caso de Edward Bloom) que celebra su propio funeral en un ambiente carnavalesco, a través de una mezcla de lo grande y lo pequeño, lo ridículo y lo trágico, de la magia de la perfección y el encanto de la imperfección.

Tan solo unos meses después, apareció en el mercado independiente otra película, que con idéntico argumento inicial, (la muerte de un ser querido visto por su hijo), acaba mostrándonos las crudas situaciones como el dolor físico ante la enfermedad, o el dolor psíquico de ser conocedor de la inevitable llegada de la muerte. En “Las invasiones Bárbaras”, Remy, el protagonista, nos cuenta, a través de de diálogos existencialistas su temor a dejar el mundo en manos de “bárbaros” que nunca han abierto un libro, mientras que en Big Fish el guión evita parcialmente los momentos de dolor y crea un mundo surrealista de sueños e historias que se perpetuaran finalmente en el tiempo.

La corriente surrealista, nace a principios del siglo XX, como método de expresión de los sueños sin que medie la razón de por medio,  “Cuando el hombre quiso imitar la acción de andar, creó la rueda, que no se parece a una pierna. Del mismo modo ha creado, inconscientemente, el surrealismo... después de todo, el escenario no se parece a la vida que representa más que una rueda a una pierna” (Las tetas de Tiresia, drama surealista).

Es en este mundo donde Tim Burton se muestra más cómodo, empleandolo como fondo de un escenario donde plasma su imaginación, y, tal vez, sus pensamientos más profundos.  La película tiene varios niveles de lectura, por lo que cabe indagar más allá de unas meras historietas contadas por un padre y observar la verdadera esencia de las mismas.

Burton claramente nos enseña que el riesgo a la muerte, el miedo al fracaso, al ridículo, es lo que nos hace ser realmente conformistas, y lo que hace que nuestros sueños se olviden y desaparezcan.  Ed Bloom, sin embargo, parte de una ventaja: el ha visto su muerte a través de los ojos de una hechizera, y afronta sus retos con la convicción del héroe sin miedo. Ed. Bloom se enfrenta a numerosos peligros a lo largo de la película, y donde el espectador solo ve a un malabarista inexperto sobre una cuerda floja, nuestro protagonista posee la seguridad del vencedor, sabedor que camina sobre la poderosa red que han tejido sus sueños.

La historia de Edward se inicia con la búsqueda de su lugar en el mundo. Los astros deciden el lugar de nacimiento, pero el lugar donde vivir es fruto de una elección. La película es una constante contraposición de valores (rebeldía frente a conformismo, valentía frente a cobardía, decisión frente a resignación).  La historia de nuestra vida compartida, es también la historia de una elección. Elegimos a alguien a quien conocemos, a quien amamos y con quien iniciamos una convivencia. Edward Bloom representa la perseverancia y la lucha en conocer y conseguir lo que amamos. Sin embargo una vida común no asegura un camino convergente, ni siquiera paralelo, y en nuestras pequeñas historias solitarias, en el trabajo, en nuestras aficiones, en nuestro mundo más íntimo trazamos círculos de amistad que interseccionan con otros círculos, pudiendo surgir, durante unos pocos segundos, durante un pequeño instante en el tiempo detenido, un vínculo más estrecho que eclipse a nuestra pareja.

Es aquí, en los pequeños ángulos que trazamos con nuestras elecciones en los que se resuelve nuestro futuro. Ed bloom por un instante dudó en quedarse con Jenny (Helena Bonham Carter), cuando consigue reparar la última casa de Espectro, pero una vez más renuncia a otra vida por perseguir y conseguir su sueño.

Los momentos finales resultan en esta película particularmente emotivos, porque Will (Albert Finney), su hijo, ya no trata de racionalizar las historias de su padre, sino que las acepta y las interioriza, de manera que también las hace suyas. El final de la obra vemos a Will contándole las historias a su propio hijo, lo que hace que las historias de su padre, se perpetúen en el tiempo. Así pues,el pez más grande del lago (Big fish) continua siendo más grande porque nunca se dejó pescar.
 

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Título original: Corteo
Director: Daniele Finzi Pasca
País y año: EEUU, Noviembre 2005
Intérpretes: El circo del Sol.
Música: Varios
 


 
 
Título original: Las invasions bárbaras
Director: Denys Arcand
País y año: Canadá, 2003
Intérpretes: Rémy Girard, Stéphane Rousseau, Marie-Josée Croze, Dorothée Berryman, Louise Portal, Dominique Michel, Yves Jacques, Pierre Curzi, Marina Hands, Toni Cecchinato, Mitsou Gélinas, Sophie Lorain, Johanne-Marie Tremblay, Denis Bouchard, Micheline Lanctôt, Roy Dupuis
Guión: Denys Arcand
Fotografía: Guy Defaux
Música: Pierre Aviat