Francesc Puchades nos ofrece cuidadas críticas de películas de temática médica que seguro entusiasman a los amantes del buen cine.

Lost In Translation

 

 

  • Título Original:  Lost in translation
  • País y año: EEUU, 2003 
  • Director: Sofia Coppola
  • Reparto: Bill Murray, Scarlett Johansson, Anna Faris, Giovanni Ribisi, Catherine Lambert 
  • Guión: Sofia Coppola
  • Fotografía: Lance Acord
  • Música:  Kevin Shields

 

 

Pocos podíamos prever en 1990, que la dulce Mary Corleone (Soffía Coppola en el Padrino III), iba a convertirse en una buena directora de cine. Con tan solo una película a sus espaldas (Las vírgenes suicidas), la hija de Francis Ford Coppola nos ofrece una extraordinaria historia de dos personajes atrapados en una jungla de cristal.

No todas las películas están hechas para todos los públicos (contrariamente a lo que suelen anunciar los créditos), así que muchos espectadores se quedaron solamente con la excelente fotografía de Tokio, y en el transcurso de la misma, quedaron “perdidos en la traducción”. Es una película de tiempos lentos, en mi opinión obligados, en la que podemos reconocer e identificarnos en las emociones que siente cada personaje. Lo que no se le puede dejar de reconocer a Soffía, es que huye del clásico y típico modelo de “chico conoce a chica” y de personajes planos e insulsos, e indaga en un mundo de relaciones maduras y complejas.

La elección de los actores no puede ser más acertada. El personaje principal es Bob Harris (Bill Murray), un actor con no demasiados registros en la historia del cine, que abarcan desde los papeles infantiles (Cazafantasmas, Los albóndigas), hasta papeles mucho más próximos al de Lost in Translation (Atrapado en el tiempo, Flores Rotas). Como contrapunto Charlotte (Scarlett Johanson), que era en esos momentos una joven y emergente actriz, que hasta este momento solo nos había deleitado con papeles situados en la esfera de cisne blanco (El hombre que susuraba los caballos, La joven de la perla). No todos los actores pueden interpretar al mismo personaje en diferentes momentos de su carrera artística, y creo que Scarlett, no hubiera sido Charlotte si le hubiéramos visto previamente su faceta de cisne negro (Match Point). En mi opinión, el alma virgen a la que representa resulta un excelente contraste ante la madurez interpetativa e intelectual de Murray.

La película arranca de una manera lenta, pausada, lastrada por la soledad del protagonista, que transmite la sensación del tiempo detenido. Un hotel de 5 estrellas gran lujo, un trabajo de una semana por 2 millones de dólares, Tokio… una situación aparentemente idílica, se transforma en un espacio invadido por la monotonía. En los momentos iniciales, Harris no deja de tener un cierto parecido al George Clooney de Up in the Air, cuando los lujos a los que responde su vida, no aplacan su sensación de desasosiego. Harris aburrido de su vida y más aburrido todavía de su estancia en Japón, busca desesperadamente algo que le permita escapar de su hotel, de esta ciudad de este país. Es como el pirata de Sabina, “...y como huir cuando no quedan islas para naufragar…”.

Charlotte, sin embargo experimenta el desencanto de quien descubre un lamentable error. Nadie tiene la pócima secreta del matrimonio, pero un enlace prematuro puede desembocar en reconocer que la persona elegida, sus ambiciones personales, sus retos, su manera de entender la vida compartida, difiere mucho de la que nosotros preveíamos. En la película vemos a una Charlotte arrepentida de la renuncia a sus estudios, del sacrifico de seguir a su marido y del error de verse envuelta un mundo superficial.

En el desarrollo se establece una relación que podríamos considerar como obligada, pues ambos comparten un lugar (Japón, que les es hostil) y una ficción (una semana en un hotel, exentos de obligaciones). Ambos precisan una amistad y de un confidente, por lo que el inicio de la relación es natural, sin forcejeos. Deciden inicialmente acompañarse y visitar Tokio lo que es aprovechado por el guión para mostrarnos una espléndida fotografía.

En un primer instante, Harris no quiere reconocer lo inevitable, y trata de ponderar el sentido de un nuevo camino. Una llamada de teléfono a su esposa, le sirve para balancear lo que tiene (esa mochila que tanto le pesaba a George Clooney en las primeras escenas de Up in the air), frente a los destellos de los ojos de Charlotte. La conversación no puede ser más reveladora, y de ella se deriva un cariño que no es más que cariño, por alguien con quien tienes una vida material pero con quien hace mucho que acabaron los destellos. Se deduce a su vez, que su mujer conoce y perdona sus deslices siempre que sean esto, deslices, pero siente intranquilidad ante una nueva situación: “¿tengo algo de qué preocuparme..?”

Las relaciones que se establecen entre Charlotte y Harris se fortalecen a base de complicidades, confesiones sobre sus anhelos y sobre el sentido en el que discurren sus vidas. Cualquiera que no haya visto la película, podría pensar que el resultado final no es más que el sueño de una noche de verano. Sin embargo, para aclarar la situación hábilmente se introduce en el guión una tercera variable, la cantante de Jazz. Catherine Lambert, aparece en escena para mostrarle a Harris que una noche de pasión es incapaz de aplacar su vacío, mostrarle a Charlotte que la amistad que cree sentir es solo un vulgar disfraz del amor que ya siente, y mostrarnos a los espectadores que existe un abismo entre ambos sucesos.

Esta situación, aparentemente inverosímil por la lejanía del país, por la clase social de los personajes y por la belleza de Charlotte, ha sido reproducida a ciencia cierta en nuestras vidas. Quién no ha ido alguna vez a un campamento a las afueras de su ciudad en el colegio, a unas colonias de verano con el instituto, a un curso de inglés en el extranjero en la facultad o a un congreso en su trabajo. Todos hemos pasado por una situación personal en la que parece estuviéramos tocando fondo y hemos encontrado a alguien del que enamorarnos. Estas situaciones, dos almas y un destino, pueden devenir en múltiples finales, y tan solo comento, para aquellos que no han visto la película, que en mi caso personal, la ficción del guión es fiel reflejo de mi cruda realidad.

 

  • Título original: Atrapado en el Tiempo (GroundHog Day)
  • Director: Harold Ramis País y año: EEUU, 1993.
  • Intérpretes: Bill Murray, Andie MacDowell, Chris Elliott, Stephen Tobolowsky, Brian Doyle-Murray, Marita Geraghty, Angela Paton, Rick Ducommun, Rick Overton
  • Guión: Danny Rubin & Harold Ramis (Historia: Danny Rubin)
  • Fotografía: John Bailey Música: George Fenton

 

 

 

  • Título original:La joven de la perla
  • Director: Peter Webber País y año: EEUU, 2004
  • Intérpretes: Colin Firth, Scarlett Johansson, Tom Wilkinson, Cillian Murphy, Judy Parfitt, Joanna Scanlan, Essie Davis, Alakina Man, Chris McHallem, Gabrielle Reidy, Anna Popplewell, Rollo Weeks, Anaïs Nepper, Melanie Meyfroid, Nathan Nepper...
  • Guión: Nunnally Johnson (Libro: Corbett Thigpen & Hervey M. Cleckley)
  • Fotografía: Eduardo Serra Música: Robert Emmett Dolan

 

 

 

  • Título original: Up in the air
  • Director: Jason Reitman
  • País y año: EEUU, 2009
  • Intérpretes: George Clooney, Vera Farmiga, Anna Kendrick, Jason Bateman, Tamala Jones, J.K. Simmons, Danny McBride, Chris Lowell, Zach Galifianakis, Steve Eastin
  • Guión: Jason Reitman, Sheldon Turner (Novela: Walter Kirn)
  • Fotografía: Eric Steelberg Música: Rolfe Kent