Francesc Puchades nos ofrece cuidadas críticas de películas de temática médica que seguro entusiasman a los amantes del buen cine.

EL VELO PINTADO

 

 

Título Original:  The painted veil
País y año: EEUU, 2006
Director: John Curran
Reparto: Edward Norton, Naomi Watts, Liev Schreiber, Toby Jones, Diana Rigg, Anthony Wong Chau-Sang
Guión: Ron Nyswaner (Novela: W. Somerset Maugham)
Fotografía: Stuart Dryburgh
Música:  Alexandre Desplat

 

 


El velo pintado es una historia de amor ambientada en los años 20 entre  Walter un médico infectólogo de clase media, y Kitty, una joven de clase alta, ambos ingleses, que deciden casarse de manera precipitada y se establecen en Shangai. La gran dedicación al trabajo deteriora la relación de la pareja.

 

Al descubrir él la infidelidad de su esposa decide trasladarse con ella a un pueblo remoto de China azotado por el cólera,  donde la hostilidad que hay entre ambos se ve agravada por la gran dedicación al trabajo de Walter y por las terribles condiciones en que se ven obligados a vivir. El contacto con el drama humano que supone la enfermedad provoca un cambio en la actitud frente a la vida de Kitty que cambia por completo la vida de ambos.

 

El ambiente en el que se desarrolla la película es la epidemia de cólera que surgió durante el siglo XIX, la segunda mayor enfermedad que tuvo Europa, zonas de América y de Asia, por detrás de la peste negra y en la cual se estima que murieron más de 10 millones de personas.

 


Así es como los protagonistas llegan a Guilin, una ciudad situada en la zona nordeste de la Región autónoma de Guangxi. Está atravesada por el rio Li, que ha esculpido montañas calizas y minerales con la consecuente formación de kast y ofreciendo paisajes únicos. Al igual que le ocurrió a la isla Ko Phi Phi Lee tras el rodaje de la película de “La playa”, protagonizada por Leonardo di Caprio (antes de 2004 era una isla virgen), Guilin experimentó tras la película un incremento exponencial de turistas que la ha llevado a ser uno de los lugares más visitados de China.

 

La película se enmarca en albores del siglo XX, cuando estaban teniendo lugar los primeros aislamientos de la Yersinia pestis (20 junio 1894), y el experimento Karachi (1898), demostrando su transmisión a través de las garrapatas. Los médicos tenían que desarrollar en la medida de lo posible los tres pilares básicos de la atención a las enfermedades infecciosas: la prevención de las epidemias, el diagnóstico microbiológico y el cuidado directo de los enfermos.

 

 

 

La película narra de manera detallada la importancia que adquiría la promoción de la salud así como las medidas de la prevención y el aislamiento ante las plagas. Se necesitan, además de una identificación y cuidado de los enfermos, cambios políticos que permitan la obtención de agua y alimentos libres de enfermedad. A lo largo de la película se observa como se manejaba el consumo seguro de alimentos (“peal it, boil it or forget it”) o la llegada de emigrantes con posibles casos enfermos.

 

El choque cultural, el impacto de la pareja de ingleses sobre la población, también se deja ver a mitad de la película. A pesar del enorme esfuerzo por mejorar la salud de la población, muchos de sus habitantes los consideran agresores al identificar a los individuos (Walter y Kitty) con un país (Inglaterra), que los oprime y los explota. La toma de decisiones epidemiológicas (enterrar los cuerpos, cerrar pozos), son difícilmente entendibles para una población culturalmente muy alejada de las costumbres occidentales y que pasa hambre mientras ve como los europeos extraen y se reparten la materia prima del país.

 

En cuanto a la relación de los protagonistas (Walter y Kitty), se trata de una relación en la que intervienen elementos propios de la época: la educación de la mujer única y exclusivamente orientada hacia el matrimonio, la doble moral respecto a la infidelidad entre hombres y mujeres, imposibilidad de divorcio para éstas  y reprobación pública ante la separación), junto con elementos que todavía hoy persisten en la sociedad actual: la gran dedicación en tiempo y energía que requiere el ejercicio de la medicina. Todo esto les conduce a una relación poco gratificante entre ellos, que se ve abocada a la infidelidad.

 

En este contexto,  tras un desencanto inicial el protagonista intenta una huida hacia adelante como forma de aislarse de la sociedad por la que se ve defraudado y como medio de castigo hacia su esposa. Poco a poco las circunstancias límite en que se ven obligados a vivir provoca una  catarsis en las relaciones entre los protagonistas. La estancia en Guilin y la implicación personal de ambos en sus actividades diarias suponen un redescubrimiento de ellos mismos y de sus propios proyectos vitales. Es entonces cuando se llegan a conocer y a perdonar, y experimentan el verdadero sentido de una vida compartida en la que el pasado carece de importancia.

 

Este último detalle nos lo hace patente el director, al querer finalizar el metraje en planos similares a los iniciales. La diferencia estriba en que al igual que el rio Li modela las montañas de Guilin, el propio metraje ha modelado la personalidad de Kitty, que ya no será más la niña inocente de la clase alta de Shanghái.  

 

 

 

 

 

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